Movimiento Contra el Abuso Sexual

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Apoyo y comprensión para las víctimas de abuso sexual

Especialista: Nohelia Ortega Urcuyo

Fecha publicación: 22/04/2014

Recomendación:

<span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;font-family:"Verdana","sans-serif";mso-bidi-font-family: Arial">A menudo, cuando se comentan algunas noticias de la televisión o los periódicos sobre  violencia sexual, una de las opiniones que se expresan es la de culpabilizar a las víctimas, y se hacen preguntas como: “¿Para qué andaba de noche?”, “¿Qué andaba haciendo allí?”, “¿Por qué andaba vestida así?”, o frases como :“Andaba provocando”, “Se lo andaba buscando”, “Si es que le gusta”, “Quién la manda”…  y también se preguntan “¿Por qué no dijo nada antes y hasta ahora viene con eso?” “Eso es invento”, “No le creo…”<o:p></o:p>

<span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;font-family:"Verdana","sans-serif";mso-bidi-font-family: Arial"><o:p> </o:p>

<span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;font-family:"Verdana","sans-serif";mso-bidi-font-family: Arial">Hace algunos años que tuve la oportunidad de trabajar en el sistema público de salud, me di cuenta de que la historia “secreta” que viven miles de niñas y niños se repetía de manera impactante y se guardaba por muchos años, sin que lo pudieran haber contado a nadie, hasta ese momento, no acudió espontáneamente; sino que fue remitida al área de psicología por parte del área médica, con diagnósticos de depresión, ansiedad, con ideas suicidas, abandonándose a sí mismas, con enfermedades crónicas como la hipertensión, diabetes, trastornos de sueño o alimentación. <o:p></o:p>

<span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;font-family:"Verdana","sans-serif";mso-bidi-font-family: Arial"><o:p> </o:p>

<span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;font-family:"Verdana","sans-serif";mso-bidi-font-family: Arial">Al indagar su historia me fui dando cuenta que en su infancia la inmensa mayoría había sido víctimas de abuso sexual y entre las causas más comunes de su silencio, se destacaba la idea de que “nadie les creería”, además de las amenazas del abusador y otras amenazas percibidas por el miedo, el conflicto y el estigma mismo de ser una persona abusada, principalmente cuando el abuso proviene de una persona cercana, con autoridad y poder. Siendo así, ¿Para qué contarlo? Sin embargo, ese silencio cobra un precio muy alto a la víctima a largo plazo. <o:p></o:p>

<span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;font-family:"Verdana","sans-serif";mso-bidi-font-family: Arial"><o:p> </o:p>

<span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;font-family:"Verdana","sans-serif";mso-bidi-font-family: Arial">Revelar una situación de abuso es algo muy complejo y la respuesta o reacción a la que se enfrente la víctima en ese preciso momento va a determinar el siguiente paso del proceso en una gran parte de los casos.Como espectadores de una situación así no podemos generalizarla o minimizarla, las secuelas del trauma que la víctima experimenta van a depender de muchos factores y uno fundamental es tener al menos a una persona confiable, que le escuche, le crea y le apoye. Ya es muy doloroso tener que acudir al sistema de justicia y someterse a exámenes médicos forenses, brindar testimonio, encarar incluso al agresor y enfrentarse también a su familia y hasta comunidades enteras en las afueras de los juzgados, asegurando inocencia. ¿Qué abusador comete su delito en público? Esto sin considerar otras consecuencias como las infecciones de transmisión sexual y los embarazos.





No podemos pensar que si un abuso sucedió hace muchos años, la víctima debió simplemente olvidarlo, o que por el hecho de que tenga una vida en pareja significa que ya fue superado. Las secuelas del abuso dañan la capacidad de verse a sí mismas como una persona valiosa, con derechos y límites, si no se tiene esto, difícilmente se pueden desarrollar relaciones estables y funcionales en todas las áreas de la vida.

<span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;font-family:"Verdana","sans-serif";mso-bidi-font-family: Arial"><o:p> </o:p>

<span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;font-family:"Verdana","sans-serif";mso-bidi-font-family: Arial">Otro hecho de gran relevancia es que con frecuencia la experiencia de abuso causó un impacto tan grande que fue “olvidado” como un mecanismo de defensa para no tener que lidiar con los recuerdos que suelen ser persistentes, reviviendo cada vez esa experiencia. Esto sucede para poder seguir viviendo y funcionando, pero las secuelas no desaparecen, sino que causan los mismos problemas sin saber a qué atribuirlos. En algún momento puede suceder algo que lo “reviva” y aunque el abuso haya sucedido años atrás, la persona necesitará la misma escucha, y comprensión para poder superarlo realmente.<span lang="ES-TRAD"><o:p></o:p>

Apoyo y comprensión para las víctimas de abuso sexual

Especialista: Nohelia Ortega Urcuyo

Fecha publicación: 22/04/2014

Recomendación:

<span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;font-family:"Verdana","sans-serif";mso-bidi-font-family: Arial">A menudo, cuando se comentan algunas noticias de la televisión o los periódicos sobre  violencia sexual, una de las opiniones que se expresan es la de culpabilizar a las víctimas, y se hacen preguntas como: “¿Para qué andaba de noche?”, “¿Qué andaba haciendo allí?”, “¿Por qué andaba vestida así?”, o frases como :“Andaba provocando”, “Se lo andaba buscando”, “Si es que le gusta”, “Quién la manda”…  y también se preguntan “¿Por qué no dijo nada antes y hasta ahora viene con eso?” “Eso es invento”, “No le creo…”<o:p></o:p>

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<span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;font-family:"Verdana","sans-serif";mso-bidi-font-family: Arial">Hace algunos años que tuve la oportunidad de trabajar en el sistema público de salud, me di cuenta de que la historia “secreta” que viven miles de niñas y niños se repetía de manera impactante y se guardaba por muchos años, sin que lo pudieran haber contado a nadie, hasta ese momento, no acudió espontáneamente; sino que fue remitida al área de psicología por parte del área médica, con diagnósticos de depresión, ansiedad, con ideas suicidas, abandonándose a sí mismas, con enfermedades crónicas como la hipertensión, diabetes, trastornos de sueño o alimentación. <o:p></o:p>

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<span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;font-family:"Verdana","sans-serif";mso-bidi-font-family: Arial">Al indagar su historia me fui dando cuenta que en su infancia la inmensa mayoría había sido víctimas de abuso sexual y entre las causas más comunes de su silencio, se destacaba la idea de que “nadie les creería”, además de las amenazas del abusador y otras amenazas percibidas por el miedo, el conflicto y el estigma mismo de ser una persona abusada, principalmente cuando el abuso proviene de una persona cercana, con autoridad y poder. Siendo así, ¿Para qué contarlo? Sin embargo, ese silencio cobra un precio muy alto a la víctima a largo plazo. <o:p></o:p>

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<span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;font-family:"Verdana","sans-serif";mso-bidi-font-family: Arial">Revelar una situación de abuso es algo muy complejo y la respuesta o reacción a la que se enfrente la víctima en ese preciso momento va a determinar el siguiente paso del proceso en una gran parte de los casos.<o:p></o:p>

<span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;font-family:"Verdana","sans-serif";mso-bidi-font-family: Arial">Como espectadores de una situación así no podemos generalizarla o minimizarla, las secuelas del trauma que la víctima experimenta van a depender de muchos factores y uno fundamental es tener al menos a una persona confiable, que le escuche, le crea y le apoye. Ya es muy doloroso tener que acudir al sistema de justicia y someterse a exámenes médicos forenses, brindar testimonio, encarar incluso al agresor y enfrentarse también a su familia y hasta comunidades enteras en las afueras de los juzgados, asegurando inocencia. ¿Qué abusador comete su delito en público? Esto sin considerar otras consecuencias como las infecciones de transmisión sexual y los embarazos.<o:p></o:p>

<span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;font-family:"Verdana","sans-serif";mso-bidi-font-family: Arial">No podemos pensar que si un abuso sucedió hace muchos años, la víctima debió simplemente olvidarlo, o que por el hecho de que tenga una vida en pareja significa que ya fue superado. Las secuelas del abuso dañan la capacidad de verse a sí mismas como una persona valiosa, con derechos y límites, si no se tiene esto, difícilmente se pueden desarrollar relaciones estables y funcionales en todas las áreas de la vida. <o:p></o:p>

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<span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;font-family:"Verdana","sans-serif";mso-bidi-font-family: Arial">Otro hecho de gran relevancia es que con frecuencia la experiencia de abuso causó un impacto tan grande que fue “olvidado” como un mecanismo de defensa para no tener que lidiar con los recuerdos que suelen ser persistentes, reviviendo cada vez esa experiencia. Esto sucede para poder seguir viviendo y funcionando, pero las secuelas no desaparecen, sino que causan los mismos problemas sin saber a qué atribuirlos. En algún momento puede suceder algo que lo “reviva” y aunque el abuso haya sucedido años atrás, la persona necesitará la misma escucha, y comprensión para poder superarlo realmente.<span lang="ES-TRAD"><o:p></o:p>

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Apoyo y comprensión para las víctimas de abuso sexual

Especialista: Nohelia Ortega Urcuyo

Fecha publicación: 22/04/2014

Recomendación:

<span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;font-family:"Verdana","sans-serif";mso-bidi-font-family: Arial">A menudo, cuando se comentan algunas noticias de la televisión o los periódicos sobre  violencia sexual, una de las opiniones que se expresan es la de culpabilizar a las víctimas, y se hacen preguntas como: “¿Para qué andaba de noche?”, “¿Qué andaba haciendo allí?”, “¿Por qué andaba vestida así?”, o frases como :“Andaba provocando”, “Se lo andaba buscando”, “Si es que le gusta”, “Quién la manda”…  y también se preguntan “¿Por qué no dijo nada antes y hasta ahora viene con eso?” “Eso es invento”, “No le creo…”<o:p></o:p>

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<span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;font-family:"Verdana","sans-serif";mso-bidi-font-family: Arial">Hace algunos años que tuve la oportunidad de trabajar en el sistema público de salud, me di cuenta de que la historia “secreta” que viven miles de niñas y niños se repetía de manera impactante y se guardaba por muchos años, sin que lo pudieran haber contado a nadie, hasta ese momento, no acudió espontáneamente; sino que fue remitida al área de psicología por parte del área médica, con diagnósticos de depresión, ansiedad, con ideas suicidas, abandonándose a sí mismas, con enfermedades crónicas como la hipertensión, diabetes, trastornos de sueño o alimentación. <o:p></o:p>

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<span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;font-family:"Verdana","sans-serif";mso-bidi-font-family: Arial">Al indagar su historia me fui dando cuenta que en su infancia la inmensa mayoría había sido víctimas de abuso sexual y entre las causas más comunes de su silencio, se destacaba la idea de que “nadie les creería”, además de las amenazas del abusador y otras amenazas percibidas por el miedo, el conflicto y el estigma mismo de ser una persona abusada, principalmente cuando el abuso proviene de una persona cercana, con autoridad y poder. Siendo así, ¿Para qué contarlo? Sin embargo, ese silencio cobra un precio muy alto a la víctima a largo plazo. <o:p></o:p>

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<span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;font-family:"Verdana","sans-serif";mso-bidi-font-family: Arial">Revelar una situación de abuso es algo muy complejo y la respuesta o reacción a la que se enfrente la víctima en ese preciso momento va a determinar el siguiente paso del proceso en una gran parte de los casos.<o:p></o:p>

<span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;font-family:"Verdana","sans-serif";mso-bidi-font-family: Arial">Como espectadores de una situación así no podemos generalizarla o minimizarla, las secuelas del trauma que la víctima experimenta van a depender de muchos factores y uno fundamental es tener al menos a una persona confiable, que le escuche, le crea y le apoye. Ya es muy doloroso tener que acudir al sistema de justicia y someterse a exámenes médicos forenses, brindar testimonio, encarar incluso al agresor y enfrentarse también a su familia y hasta comunidades enteras en las afueras de los juzgados, asegurando inocencia. ¿Qué abusador comete su delito en público? Esto sin considerar otras consecuencias como las infecciones de transmisión sexual y los embarazos.<o:p></o:p>

<span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;font-family:"Verdana","sans-serif";mso-bidi-font-family: Arial">No podemos pensar que si un abuso sucedió hace muchos años, la víctima debió simplemente olvidarlo, o que por el hecho de que tenga una vida en pareja significa que ya fue superado. Las secuelas del abuso dañan la capacidad de verse a sí mismas como una persona valiosa, con derechos y límites, si no se tiene esto, difícilmente se pueden desarrollar relaciones estables y funcionales en todas las áreas de la vida. <o:p></o:p>

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<span lang="ES-TRAD" style="font-size:12.0pt;font-family:"Verdana","sans-serif";mso-bidi-font-family: Arial">Otro hecho de gran relevancia es que con frecuencia la experiencia de abuso causó un impacto tan grande que fue “olvidado” como un mecanismo de defensa para no tener que lidiar con los recuerdos que suelen ser persistentes, reviviendo cada vez esa experiencia. Esto sucede para poder seguir viviendo y funcionando, pero las secuelas no desaparecen, sino que causan los mismos problemas sin saber a qué atribuirlos. En algún momento puede suceder algo que lo “reviva” y aunque el abuso haya sucedido años atrás, la persona necesitará la misma escucha, y comprensión para poder superarlo realmente.<span lang="ES-TRAD"><o:p></o:p>

Apoyo y comprensión para las víctimas de abuso sexual

Especialista: Nohelia Ortega Urcuyo

Fecha publicación: 22/04/2014

Recomendación:
A menudo, cuando se comentan algunas noticias de la televisión o los periódicos sobre  violencia sexual, una de las opiniones que se expresan es la de culpabilizar a las víctimas, y se hacen preguntas como: “¿Para qué andaba de noche?”, “¿Qué andaba haciendo allí?”, “¿Por qué andaba vestida así?”, o frases como :“Andaba provocando”, “Se lo andaba buscando”, “Si es que le gusta”, “Quién la manda”…  y también se preguntan “¿Por qué no dijo nada antes y hasta ahora viene con eso?” “Eso es invento”, “No le creo…”   Hace algunos años que tuve la oportunidad de trabajar en el sistema público de salud, me di cuenta de que la historia “secreta” que viven miles de niñas y niños se repetía de manera impactante y se guardaba por muchos años, sin que lo pudieran haber contado a nadie, hasta ese momento, no acudió espontáneamente; sino que fue remitida al área de psicología por parte del área médica, con diagnósticos de depresión, ansiedad, con ideas suicidas, abandonándose a sí mismas, con enfermedades crónicas como la hipertensión, diabetes, trastornos de sueño o alimentación.   Al indagar su historia me fui dando cuenta que en su infancia la inmensa mayoría había sido víctimas de abuso sexual y entre las causas más comunes de su silencio, se destacaba la idea de que “nadie les creería”, además de las amenazas del abusador y otras amenazas percibidas por el miedo, el conflicto y el estigma mismo de ser una persona abusada, principalmente cuando el abuso proviene de una persona cercana, con autoridad y poder. Siendo así, ¿Para qué contarlo? Sin embargo, ese silencio cobra un precio muy alto a la víctima a largo plazo.   Revelar una situación de abuso es algo muy complejo y la respuesta o reacción a la que se enfrente la víctima en ese preciso momento va a determinar el siguiente paso del proceso en una gran parte de los casos. Como espectadores de una situación así no podemos generalizarla o minimizarla, las secuelas del trauma que la víctima experimenta van a depender de muchos factores y uno fundamental es tener al menos a una persona confiable, que le escuche, le crea y le apoye. Ya es muy doloroso tener que acudir al sistema de justicia y someterse a exámenes médicos forenses, brindar testimonio, encarar incluso al agresor y enfrentarse también a su familia y hasta comunidades enteras en las afueras de los juzgados, asegurando inocencia. ¿Qué abusador comete su delito en público? Esto sin considerar otras consecuencias como las infecciones de transmisión sexual y los embarazos. No podemos pensar que si un abuso sucedió hace muchos años, la víctima debió simplemente olvidarlo, o que por el hecho de que tenga una vida en pareja significa que ya fue superado. Las secuelas del abuso dañan la capacidad de verse a sí mismas como una persona valiosa, con derechos y límites, si no se tiene esto, difícilmente se pueden desarrollar relaciones estables y funcionales en todas las áreas de la vida.   Otro hecho de gran relevancia es que con frecuencia la experiencia de abuso causó un impacto tan grande que fue “olvidado” como un mecanismo de defensa para no tener que lidiar con los recuerdos que suelen ser persistentes, reviviendo cada vez esa experiencia. Esto sucede para poder seguir viviendo y funcionando, pero las secuelas no desaparecen, sino que causan los mismos problemas sin saber a qué atribuirlos. En algún momento puede suceder algo que lo “reviva” y aunque el abuso haya sucedido años atrás, la persona necesitará la misma escucha, y comprensión para poder superarlo realmente.

Apoyo y comprensión para las víctimas de abuso sexual

Especialista: Nohelia Ortega Urcuyo

Fecha publicación: 22/04/2014

Recomendación:
A menudo, cuando se comentan algunas noticias de la televisión o los periódicos sobre  violencia sexual, una de las opiniones que se expresan es la de culpabilizar a las víctimas, y se hacen preguntas como: “¿Para qué andaba de noche?”, “¿Qué andaba haciendo allí?”, “¿Por qué andaba vestida así?”, o frases como :“Andaba provocando”, “Se lo andaba buscando”, “Si es que le gusta”, “Quién la manda”…  y también se preguntan “¿Por qué no dijo nada antes y hasta ahora viene con eso?” “Eso es invento”, “No le creo…”   Hace algunos años que tuve la oportunidad de trabajar en el sistema público de salud, me di cuenta de que la historia “secreta” que viven miles de niñas y niños se repetía de manera impactante y se guardaba por muchos años, sin que lo pudieran haber contado a nadie, hasta ese momento, no acudió espontáneamente; sino que fue remitida al área de psicología por parte del área médica, con diagnósticos de depresión, ansiedad, con ideas suicidas, abandonándose a sí mismas, con enfermedades crónicas como la hipertensión, diabetes, trastornos de sueño o alimentación.   Al indagar su historia me fui dando cuenta que en su infancia la inmensa mayoría había sido víctimas de abuso sexual y entre las causas más comunes de su silencio, se destacaba la idea de que “nadie les creería”, además de las amenazas del abusador y otras amenazas percibidas por el miedo, el conflicto y el estigma mismo de ser una persona abusada, principalmente cuando el abuso proviene de una persona cercana, con autoridad y poder. Siendo así, ¿Para qué contarlo? Sin embargo, ese silencio cobra un precio muy alto a la víctima a largo plazo.   Revelar una situación de abuso es algo muy complejo y la respuesta o reacción a la que se enfrente la víctima en ese preciso momento va a determinar el siguiente paso del proceso en una gran parte de los casos. Como espectadores de una situación así no podemos generalizarla o minimizarla, las secuelas del trauma que la víctima experimenta van a depender de muchos factores y uno fundamental es tener al menos a una persona confiable, que le escuche, le crea y le apoye. Ya es muy doloroso tener que acudir al sistema de justicia y someterse a exámenes médicos forenses, brindar testimonio, encarar incluso al agresor y enfrentarse también a su familia y hasta comunidades enteras en las afueras de los juzgados, asegurando inocencia. ¿Qué abusador comete su delito en público? Esto sin considerar otras consecuencias como las infecciones de transmisión sexual y los embarazos. No podemos pensar que si un abuso sucedió hace muchos años, la víctima debió simplemente olvidarlo, o que por el hecho de que tenga una vida en pareja significa que ya fue superado. Las secuelas del abuso dañan la capacidad de verse a sí mismas como una persona valiosa, con derechos y límites, si no se tiene esto, difícilmente se pueden desarrollar relaciones estables y funcionales en todas las áreas de la vida.   Otro hecho de gran relevancia es que con frecuencia la experiencia de abuso causó un impacto tan grande que fue “olvidado” como un mecanismo de defensa para no tener que lidiar con los recuerdos que suelen ser persistentes, reviviendo cada vez esa experiencia. Esto sucede para poder seguir viviendo y funcionando, pero las secuelas no desaparecen, sino que causan los mismos problemas sin saber a qué atribuirlos. En algún momento puede suceder algo que lo “reviva” y aunque el abuso haya sucedido años atrás, la persona necesitará la misma escucha, y comprensión para poder superarlo realmente.

La secuela que destruye sueños

Especialista: Sandra Morraz Urbina

Fecha publicación: 19/11/2013

Recomendación:

El abuso sexual infantil es un tema que hasta hace algunos años no se hablaba. El simple hecho de vivir en una sociedad patriarcal lo convierte en un tema tabú bastante arraigado que alimenta  mitos y prejuicios sociales con respecto a la sexualidad y la libertad, siendo esto una violación de derechos humanos y la integridad personal.

Como bien sabemos, el abuso sexual infantil es una experiencia de violencia física o psicológica, es todo contacto con intencionalidad sexual, hacia una niña, niño o adolescente que tiene origen en la relación de poder y que se produce a través de seducción, chantaje, amenaza o engaño generando secuelas traumáticas severas. En la mayoría de los casos se produce en los lugares considerados “más seguros”.

Según la Dra. Batres (1997), en su libro “Del Ultraje a la Esperanza”, Finkelhor (1985) propone 4 secuelas del incesto y el abuso sexual infantil en las sobrevivientes como son:  

1- La Impotencia.
2- El Secreto.
3- La estigmatización.
4 - La Sexualización traumática.

Estas secuelas son como huellas imborrables y devastadoras que aniquilan los sueños de una niña o un niño que es abusado, y en donde el ofensor usa su poder y ventaja de adulto. Las estadísticas revelan que el abusador sexual es una persona que está en el hogar o tiene acceso a él, es alguien cercano en quien todos/as confían, es alguien a quien le consideran incapaz de tal ofensa por el simple hecho de ser un adulto públicamente visto como íntegro e intachable, el mismo enmascarado que busca abusar sutilmente, dar la estocada más sanguinaria y asesina para invadir el cuerpo de la víctima.

La Sexualización traumática se refiere al proceso en el cual se le da forma a la sexualidad de una niña/o o adolescente, incluyendo tanto los sentimientos como las actitudes sexuales en una manera inapropiada en términos del desarrollo. Ocurre cuando una niña es premiada repetidamente por su ofensor por un comportamiento sexual que es inapropiado, ocurre por medio del intercambio de afecto, atención, privilegios y regalos por el comportamiento sexual; de tal manera que aprende a utilizar el comportamiento sexual como estrategia para relacionarse con otros. Las experiencias en las que el ofensor hace un esfuerzo para estimular la respuesta sexual de la niña son probablemente más secularizadoras que aquellas en que el ofensor usa a una niña en forma pasiva para masturbarse.

En mi práctica profesional he encontrado que en las secuelas los juegos sexualizados en niñas o niños tiene como base los castigos psicológicos y físicos, lo cual permite la revictimizaciín victimización por su comportamiento sexual que manifiesta la búsqueda constante de sexo, lo que impide en las sobrevivientes el disfrute del placer, la libertad de decidir y la capacidad de sentir a plenitud una sexualidad sana basada en el respeto y la dignidad como mujer. Es decir, que se les sesga la oportunidad de sentirse, conectarse, de ser aceptada, amada y valorada por ser mujer. Las transgresiones y abuso de poder generan una distorsión de la realidad, la aceptación del propio cuerpo y de la imagen de sí misma, lo que conlleva a la autodestrucción de ese cuerpo que fue objeto de placer para el ofensor y de suicidio silencioso y sutil para la víctima.

Entonces, nos podemos dar cuenta que debemos informarnos y sobre todo reeducarnos para prevenir y detener este delito, actuando y rechazando todo tipo de violencia haciendo denuncias sociales y educando con una cultura de afecto y equidad e igualdad de género, todo como parte de nuestros compromisos y responsabilidad social compartida como ciudadanas y ciudadanos nicaragüenses. Contribuyendo positivamente podremos erradicar situaciones como la prostitución, el abuso de sustancias alucinógenas, la deserción, el fracaso escolar, suicidio, el dolor, la violencia la limitación de la libertad sexual y la violación de derechos de nuestra niñez que a largo plazo afecta todo el contexto sociocultural y económico de las familias y de nuestro país.

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