“Según los documentos del FBI, tras ser confrontado por la directora del Colegio Americano sobre el origen de la pornografía infantil, Vahey admitió ser el autor de la misma. Un escueto comunicado del Colegio Americano  emitido ayer consigna que “Vahey fue despedido inmediatamente por las autoridades de la ANS al habérsele encontrado material fotográfico inapropiado, recopilado previo a su llegada a Nicaragua.”

Lorna Norori Gutiérrez | 30/04/14 |  @Hablemosdeabuso

Loanterior está recogido en el reportaje de Confidencial, la situación en que William James Vahey fue despedido laboralmente y luego salió del país, sin responder a la ley como corresponde de acuerdo a los delitos cometidos y reconocidos por él mismo ante la directora del Colegio Americano.

Esto causa estupor, pues estamos hablando de delitos bien probados con la memoria flash que el colegio tenía en su poder y la confesión misma del abusador. Aducir que los delitos grabados en la memoria no fueron cometidos en Nicaragua resulta absurdo, sobre todo si consideramos que el Código Penal es claro en este aspecto y por otro lado, que encontrando una evidencia tan amplia era necesario presumir que este hombre también había abusado de niños en Nicaragua.

Estuvo varios meses en Nicaragua y utilizaba la misma estrategia de acercamiento a los alumnos, haciéndose el simpático. Aducir que abusaba cuando hacía expedición con los alumnos, porque así se ve en la memoria flash, es desconocer las diferentes alternativas y condiciones que puede aprovechar el abusador.

¿Cuáles son los criterios que han utilizado para determinar que este abusador no abuso niños en Nicaragua?, me lo pregunto una y otra vez; me hago diferentes escenarios y ninguno encaja con la realidad, pues está de por medio el secreto que el abusador se garantiza, a partir del control sobre el niño y en diversas modalidades y por otro lado, la oportunidad permanente que tenía para abusar.

Inquietud todavía más perturbadora es ¿Cómo este hombre abusador pudo tener acceso a trabajar con niños, en diferentes países, si tenía un antecedente de abuso sexual por el cual guardó prisión a final de la década de los 60?

Aunque hay muchas incógnitas en esta situación y muchas respuestas pendientes, trato de ver la oportunidad que se ofrece para reafirmar que el abuso sexual no discrimina, ocurre en cualquier país, en cualquier medio social, el único criterio que reconoce el abusador es que sea una niña, niño o adolescente.

La revelación nos ofrece la oportunidad de reconocer a los abusadores, que así como William James Vahey, buscan el acercamiento y los espacios donde hay niñas, niños y adolescentes, son encantadores y seductores, se ganan la confianza de personas adultas y como en este caso se destacan como excelentes trabajadores, personas respetables, admiradas. William James Vahey no es un caso atípico, ni siquiera por haber abusado de tantos niños en tantos países, no es un enfermo, es un delincuente.

Se le llama abusador serial, haciendo ver que es diferente a los demás abusadores; la realidad de los abusadores es que siempre son seriales. Abusan de niñas, niños y adolescentes siempre que tienen la oportunidad, en este aspecto Vahey tenía muchas oportunidades, igual que el padre campesino en Jinotega que por años abusó de sus seis hijas y fue denunciado cuando estaba abusando de la séptima, o el abuelo que abuso de sus seis hijas, de sus nietas/os; o el hermano que abusó de sus hermanas menores, de sus sobrinas/os, de las niñas del vecindario. Para ellos, en su estrategia esto es solo de oportunidad.

En su estrategia también elaboran argumentos y en este aspecto, el abusador le refirió a la directora del Colegio que lo hacía porque fue abusado cuando era niño y que nunca había causado daño a los niños. Haber vivido abuso sexual en la niñez no determina que las personas van a ser abusadoras cuando sean jóvenes o adultas, no es parte de la secuela; en mi experiencia me he encontrado que las/os sobrevivientes de abuso sexual rechazan totalmente el abuso. El abuso sexual está basado en ejercicio de poder, de tal forma que está ligado a una visión personal y consiente sobre la propiedad de las niñas, niños y adolescentes, la vulnerabilidad que presentan y el derecho que el abusador asume tiene para abusar.

De estos elementos se desprende también el argumento de no haber causado daño a los niños, muchos abusadores aducen que a las niñas les gustó lo que les hacían, que ellas lo provocaron y aun más adoptan la posición de sufrimiento ante la misma niña/o y adolescente cuando le dicen: “Me tenés loco, no sé qué va a pasar pero yo dependo de vos”.

Entonces cabe preguntar: ¿Sedaba a los niños para tener mayor control sobre ellos o para que no recordarán el daño que les estaba provocando? Pienso que ambas, aunque ninguna estaba centrada en proteger al niño, solamente en garantizar el silencio y su propia protección.

Paralelo a esto tengo que referirme a la posición adoptada por la dirección del Colegio Americano. Basada en el temor, en los mitos en el desconocimiento sobre abuso sexual; esta es la posición más frecuente que adoptan las/os directores de centros de estudios ante el abuso sexual, que va desde la negativa de la ocurrencia del delito hasta la protección al abusador. Es la negativa a dar información y si esta se filtra se trata de argumentar de forma errática, como ha ocurrido en esta ocasión, es trasladar al abusador a otro lado para ocultar el hecho.

En mis años de experiencia en la atención me he encontrado con la directora del preescolar, que negaba rotundamente la ocurrencia del abuso y llegó a pagar los honorarios de la defensa del abusador, a ofrecer pago en efectivo a la madre. Todo ello en un sentido de desesperación y temor. Al final, el abusador fue condenado, el colegio fue clausurado.

Lo que ocurrió ahora en el Colegio Americano no está muy distante de esta experiencia, pues en el afán de guardar distancia se asumió una alternativa totalmente inadecuada, despidiendo al abusador y dejando la atención del problema fuera del país; guardando silencio y realizando un mensaje que estoy segura no da respuesta a la inquietud de madres y padres de familia. En tanto la situación se siga abordando de esta forma, se reafirma que el abuso sexual seguirá siendo “el secreto mejor guardado”.

En las aulas no se habla de abuso sexual, las maestras/os no saben qué hacer cuando se detecta una situación en el aula, la directora no tiene alternativas para dar respuesta. En el afán de proteger al colegio, se oculta el delito, se justifica al abusador, se actúa de forma totalmente inadecuada y muchas veces se termina involucrando al colegio a la par y en defensa del abusador.

Esto debe ser parte de un aprendizaje, no solo para el Colegio Americano Nicaragüense, sino para todos los colegios públicos o privados. El abuso sexual es un tema del que hay que hablar abiertamente, el personal docente, con las alumnas/os, con toda la comunidad educativa, si no se habla continúa siendo oculto y el abusador aprovecha esto.

Si se revela una situación de abuso en el colegio, es responsabilidad del colegio mismo creer en las niñas, niños y adolescentes, denunciar judicial y públicamente al abusador; de esa forma estará demostrando su rol de protección a las niñas, niños y adolescentes, debe informar a madres y padres de familia. Se trata de perder el miedo ante el abuso sexual y que si aun hay abusadores entre el personal del colegio, que este sepa que cada vez tiene menos condiciones para cometer el delito.

Los colegios no son culpables del abuso sexual que comete un integrante de su personal, los colegios son responsables de la protección a las niñas, niños y adolescentes, por eso siempre es más conveniente prevenir, por eso hay que romper el secreto. Hablemos de abuso sexual.